Evaluación TEA
Realizar una evaluación puede ser recomendable cuando hay dudas sobre un posible TEA, ya sea por lo que la propia persona siente o por lo que observan quienes la rodean: sensación persistente de no encajar, dificultades en la interacción social, reacciones intensas a ruidos, luces o ciertas texturas, necesidad de rutinas y previsibilidad, malestar ante los cambios, intereses muy específicos o repetitivos, o cansancio y saturación después de situaciones sociales.
El objetivo no es etiquetar, sino comprender: al conocer el perfil sensorial, cognitivo y emocional, se pueden crear estrategias personalizadas, adaptar el entorno y ofrecer herramientas prácticas para una vida más regulada y coherente. Además, la evaluación no solo aporta respuestas, sino también alivio, ya que poner nombre a lo que ocurre ayuda a reducir la autoexigencia, validar la experiencia y avanzar hacia un funcionamiento más sostenible y amable.
¿Cómo funciona el proceso de evaluación?
1. Primera entrevista informativa
2. Evaluación psicométrica estructurada
3. Corrección, análisis e integración clínica
4. Informe clíníco completo
5. Sesión de devolución